Mientras el blog —y el sector entero— llevaba un mes mirando la electricidad, el gas ha dado la noticia más dura del otoño. Desde el 1 de octubre, la tarifa regulada del gas (TUR) sube un 54%: en la modalidad TUR 2, el término de energía pasa de 4,12 a unos 6,95 céntimos por kWh — un 69% más — y el gas de los meses fríos cotiza a 78,9 €/MWh, el doble que en octubre del año pasado. El Gobierno negocia un decreto anticrisis. Y la electricidad, lejos de dar tregua, marcó el viernes 2 una hora punta de 0,3798 €/kWh, nuevo máximo del año. Para una empresa que consume ambas energías —y son la mayoría de las industriales— esto tiene una lectura incómoda: quien gestiona la electricidad con detalle y el gas con la factura está gestionando la mitad del problema.
Lo que ha pasado con el gas
La TUR es la tarifa regulada de gas para pequeños consumidores, pero su revisión trimestral es el termómetro público del precio que las comercializadoras trasladan a todos, incluidos los contratos industriales en mercado libre que se renuevan este otoño. La subida refleja lo que el mercado mayorista lleva meses descontando: tensión geopolítica persistente, reposición de almacenamientos de cara al invierno y una demanda eléctrica que, como hemos contado, tira del gas cada tarde sin sol. Un hogar medio pasará de unos 600 a unos 910 euros al año; una industria con calderas, hornos o secaderos a gas verá el impacto multiplicado por su volumen.
Por qué el problema es gestionarlo por separado
En la mayoría de las empresas, la electricidad y el gas viven en mundos distintos: contratos distintos, contadores distintos, facturas que llegan en fechas distintas y, con frecuencia, personas distintas mirándolos. El resultado es que las decisiones que cruzan las dos energías —que son las que más dinero mueven este año— nadie las toma.
Tres ejemplos que ahora mismo están sobre la mesa de cualquier planta con proceso térmico:
La electrificación parcial del calor. Con el gas al doble y la electricidad regalada al mediodía, una bomba de calor o una resistencia que trabaje en las horas de valle solar puede sustituir gas a un coste muy inferior — pero solo se ve si alguien cruza el precio horario de la electricidad con el consumo horario de gas del proceso.
La recuperación de calor, de la que hablamos en la serie CAEs: cada kWh térmico recuperado es gas que no se compra, y a 78,9 €/MWh el retorno de un recuperador se ha acortado meses de golpe. El cálculo exige el consumo de gas del equipo y el perfil térmico de la planta juntos.
El coste real de cada proceso. Lo contamos para la electricidad: el coste por proceso no es kWh por precio medio. Con gas, igual — y un proceso que usa ambas energías (un horno con quemador de gas y ventiladores eléctricos, una línea con vapor y motores) solo tiene coste real cuando las dos se suman en el mismo sitio.
Qué pueden hacer las empresas
- Juntar las dos facturas en una sola vista — literalmente: consumo y coste de electricidad y gas, por mes y por proceso, en la misma tabla. Es sorprendente cuántas organizaciones nunca lo han hecho, y cuánto cambia la conversación cuando el coste energético total aparece por zona.
- Medir el gas con la misma granularidad que la electricidad. El contador eléctrico ya da curva cuartohoraria; el de gas, en muchas plantas, se lee una vez al mes. Un contador de gas con telelectura en los dos o tres consumidores principales convierte el gas en gestionable.
- Revisar el contrato de gas antes del invierno con el consumo real de los últimos doce meses en la mano, igual que recomendamos para la electricidad. Las renovaciones de este trimestre se están tasando con el precio de invierno puesto.
- Calcular la electrificación de lo electrificable contra los precios reales de octubre — con el diferencial actual entre gas y electricidad de mediodía, hay procesos cuya cuenta ha cambiado de signo este año.
La mirada PowerCloud
La clave de todo lo anterior cabe en una frase: todas las energías de la organización en una única plataforma — electricidad, gas, térmica, agua—, con independencia de qué contador, qué sensor o qué conectividad hay detrás de cada una. Desde ahí, PowerCloud entrega lo que esta subida exige: el informe de costes desglosado por tipo de energía y por proceso o zona, la distribución de consumos que muestra exactamente qué está pasando en cada parte de la planta y cuánto cuesta, y los indicadores que tienen en cuenta las variables que explican esos consumos — producción, temperatura, operación — para que la comparación entre meses y entre energías sea real.
El gas acaba de recordar que la factura energética de una empresa no es una factura: son varias. Verlas juntas es la única forma de decidir sobre ellas.
¿Sabes cuánto te cuesta en total —electricidad y gas sumados— tu proceso térmico más importante? Es la cifra que casi ninguna empresa tiene, y la que decide si electrificar, recuperar calor o renegociar. Te la calculamos con tus consumos reales de ambas energías, desglosada por proceso. Si el gas solo lo tienes en factura mensual, empezamos por ahí y te decimos qué medir. Diagnóstico de 30 minutos, sin compromiso.
Fuentes: Merca2 (subida de la TUR del 54%, 28-sep); Demócrata (revisión de la TUR de octubre); TarifasGasLuz (precio eléctrico del 2-oct); OMIE; posts previos de esta serie en powercloud.es/noticias/.






