Cuarta entrega de nuestra serie sobre Certificados de Ahorro Energético. En las anteriores hablamos del mecanismo, de la línea base y de la calidad del dato.

A partir de aquí entramos en casos tipo: situaciones muy reconocibles en planta que pueden servir como radar de oportunidades para un expediente CAE.

Empezamos por una de las más fáciles de identificar y, muchas veces, una de las más rentables: cuando una empresa tiene dos o más procesos parecidos que deberían comportarse de forma similar, pero al mirar el dato, no lo hacen.

El caso de planta

Imagínalo así: tu instalación tiene dos compresores de aire comprimido del mismo modelo, ambos atendiendo líneas de producción equivalentes. O cuatro hornos que procesan productos similares en condiciones parecidas. O tres cámaras de frío que trabajan en rangos de temperatura muy próximos. O dos líneas de envasado prácticamente idénticas que producen la misma pieza con los mismos parámetros.

Sobre el papel, deberían consumir algo muy parecido por unidad producida. En la práctica, casi nunca ocurre. Y ahí aparece la oportunidad.

La cuestión no es si hay diferencias. Siempre las hay. La cuestión es otra: cuánta diferencia hay, por qué se produce y cuál de los comportamientos debería tomarse como referencia.

Cuando esa respuesta se construye con datos, la empresa no solo detecta una desviación. También puede identificar una oportunidad de ahorro, definir una posible actuación y empezar a valorar si ese ahorro podría tener encaje dentro del sistema CAE.

Por qué importa para tu empresa

Este caso tiene tres ventajas que lo convierten en un muy buen punto de partida para explorar oportunidades CAE.

La línea base puede construirse de forma más defendible

En muchos proyectos de eficiencia, la línea base exige modelar el consumo en función de variables como producción, temperatura, turnos o calendario.

En procesos homólogos, la comparación interna ofrece una referencia especialmente útil.

Si un compresor consume un 18% más que otro para una carga equivalente, la diferencia no es una intuición: es un dato. Eso no sustituye toda la justificación técnica que puede requerir un expediente, pero sí mejora mucho el punto de partida. Ya no se parte de “creemos que aquí hay margen”, sino de una desviación medida, repetida y comparable.

La inversión necesaria suele ser pequeña

Muchas veces la actuación no consiste en comprar un equipo nuevo.

Consiste en revisar mantenimiento, ajustar consignas, corregir derivas, reparar fugas, sustituir filtros sucios, equilibrar cargas o revisar modos de operación.

Son actuaciones menos vistosas que una gran inversión, pero con frecuencia más rápidas de ejecutar y con un retorno muy claro.

Dicho de otra forma: no siempre hay que cambiar el equipo para ahorrar; muchas veces basta con hacer que trabaje como debería.

El ahorro puede seguirse y demostrarse en el tiempo

Si un equipo o línea estaba consumiendo claramente por encima de otro proceso equivalente y, tras una actuación, ese diferencial se reduce de forma estable, el ahorro puede monitorizarse con el mismo criterio comparativo.

Antes había una desviación. Después, esa desviación baja.

Y si esa mejora se mantiene, la empresa tiene una base mucho más sólida para defender el ahorro conseguido.

En CAEs hay una idea clave que conviene no perder de vista: si queremos obtener los Certificados de Ahorro Energético, debemos demostrarlo.

Qué hace falta para que funcione

No basta con tener procesos parecidos. Para que este caso funcione de verdad, hacen falta tres condiciones operativas.

1. Medida individualizada por equipo o proceso

Un contador general que mida dos compresores juntos no sirve para este análisis. Hace falta saber lo que consume cada uno por separado.

Lo mismo aplica a hornos, cámaras, líneas, bombas o sistemas auxiliares.

Si no existe esa submedición, suele ser una de las primeras mejoras con más retorno. No solo por los CAEs, sino porque permite empezar a gestionar la energía con más criterio y menos intuición.

2. Una variable de actividad que permita comparar bien

Comparar consumo total frente a consumo total puede llevar a conclusiones equivocadas.

Un horno puede consumir más porque produce más. Una línea puede funcionar más horas. Una cámara puede tener otra carga de trabajo.

Por eso hace falta una variable que ponga a los procesos en condiciones comparables: unidades producidas, horas de funcionamiento, ciclos, toneladas, caudal, presión, temperatura o cualquier indicador que represente la actividad real.

La clave no está solo en saber quién consume más. La clave está en saber quién consume más para hacer lo mismo.

3. Histórico suficiente para distinguir señal de ruido

Un dato puntual puede deberse a una incidencia concreta. Una desviación persistente es otra cosa.

Con un mes de datos puedes detectar una pista. Con varios meses, la comparativa empieza a ganar consistencia. Y si la empresa quiere dejar abierta una posible vía CAE, conviene trabajar con histórico suficiente para recoger cambios operativos, variaciones de carga y, cuando aplique, cierta estacionalidad.

El ahorro no se defiende con una foto suelta. Se defiende con una secuencia coherente de datos.

La conexión con la revisión del RD 36/2023

Este es un buen momento para empezar a explorar este tipo de casos.

El Real Decreto 36/2023 regula el sistema CAE, y su desarrollo se apoya, entre otras normas, en la Orden TED/815/2023. Además, en 2026 el MITECO abrió un trámite de audiencia e información pública sobre una modificación puntual del RD 36/2023, con el objetivo de ampliar de tres a cinco años el periodo durante el cual se permite la liquidación de CAE con posterioridad al 31 de diciembre.

Más allá del detalle normativo, el mensaje para las empresas es bastante claro: la trazabilidad y la capacidad de justificar el ahorro van a seguir ganando peso.

Por eso los expedientes que arranquen con datos comparativos sólidos, bien medidos y fáciles de reconstruir estarán mejor preparados que aquellos que dependan de estimaciones débiles o de información dispersa.

Y en este punto, los procesos hermanos ofrecen una ventaja: permiten detectar oportunidades muy reales sin necesidad de empezar por proyectos complejos.

Además, si la actuación que se identifique puede encajar en una medida reconocida, conviene revisar también el catálogo de fichas CAE, porque puede servir como referencia útil para orientar el análisis.

La mirada PowerCloud

PowerCloud está pensado para que el benchmarking interno entre procesos sea una vista de gestión, no un proyecto manual cada vez que alguien quiere revisar un caso.

En la práctica, esto significa integrar medidas individualizadas de cada proceso —desde submedidores eléctricos, registros de SCADA o partes de producción—, relacionarlas con la variable de actividad que la empresa defina y mostrar de forma clara las diferencias entre procesos equivalentes.

A partir de ahí, se pueden detectar desviaciones persistentes, separar anomalías puntuales de patrones realmente relevantes y seguir la evolución antes y después de una actuación.

Lo importante no es solo ver el consumo. Lo importante es tener el contexto para interpretar qué proceso se está comportando peor, cuánto margen existe y si el ahorro puede sostenerse y demostrarse.

Cuando ese comparativo está a un clic de distancia, los proyectos CAE dejan de ser una idea abstracta y se convierten en una conversación concreta: dónde actuar primero y cómo justificarlo.


Próxima entrega de la serie

En la próxima entrega seguiremos con otro caso tipo: mejora operativa sin gran inversión, cuando el ahorro no viene de comprar un equipo nuevo, sino de operar mejor el que ya tienes.

Porque en eficiencia energética industrial, muchas veces el primer ahorro no está en cambiar la máquina.

Está en entender cómo se está comportando.


¿Tu empresa tiene procesos hermanos sin medidas individualizadas?

Si tu empresa tiene compresores, hornos, líneas, cámaras, bombas o sistemas auxiliares comparables pero todavía no dispone de medición individualizada, puede que ya exista una oportunidad de ahorro que hoy no se está viendo.

Desde PowerCloud podemos ayudarte a revisar tu mapa actual de medidas, identificar dónde tendría más sentido instalar submedición y detectar qué comparativas pueden abrir oportunidades concretas de ahorro o posibles proyectos CAE.

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